A menos de tres semanas de su entrada en vigor, el órgano legislativo acelera el paso para ajustar la normativa a las demandas de diversos sectores de la vida nacional.
SANTO DOMINGO. – En una sesión marcada por la premura del calendario, la Cámara de Diputados aprobó este jueves, en primera lectura, el proyecto de ley que introduce 32 modificaciones al nuevo Código Penal de la República Dominicana (Ley núm. 74-25).
La pieza, que busca corregir puntos críticos antes de su entrada en vigencia el próximo 3 de agosto, deberá ser ratificada en segunda lectura el próximo lunes. Este trámite es indispensable para que las reformas superen el proceso parlamentario en la Cámara Baja y continúen su curso constitucional.
Un proceso bajo contrarreloj
El Congreso Nacional enfrenta una carrera contra el reloj. Ante la proximidad de la fecha de aplicación del Código, la Comisión Bicameral Especial ha trabajado en sesiones intensivas para procesar más de 90 propuestas de diversos gremios, incluyendo el sector médico, empresarial, jurídico y de comunicación.
La celeridad del proceso responde a la necesidad de evitar que el texto original entre en vigor sin los ajustes reclamados, los cuales tocan fibras sensibles como:
Libertad de expresión: Revisión de artículos sobre difusión de contenidos.
Responsabilidad profesional: Ajustes en el régimen de responsabilidad para el personal médico.
Marco corporativo: Clarificación sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas.
Criminalidad moderna: Actualización de delitos tecnológicos y sanciones vinculadas a la inteligencia artificial.
Sesión decisiva el lunes
La jornada legislativa del próximo lunes será determinante. Durante el debate, se definirá si el bloque de las 32 modificaciones se mantiene intacto o si, producto de la presión social y el análisis parlamentario, se introducen nuevas enmiendas de último momento.
El contexto en el que se desarrolla esta reforma es complejo: tras años de debates, el país se encuentra ante una fase crítica donde la calidad técnica de la ley compite con la rigidez de los plazos. Con esta aprobación en primera lectura, los diputados han dejado el camino abierto, aunque la interrogante sobre si el Congreso logrará completar el ciclo de aprobación, promulgación y socialización antes del 3 de agosto se mantiene como el eje central del debate político.