En el marco del Día Mundial contra la Hepatitis, la Organización Mundial de la Salud alertó que la enfermedad cobró 1,3 millones de vidas en 2024, frenada principalmente por el diagnóstico tardío y la baja cobertura de tratamiento.
GINEBRA. – La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó este martes una urgente advertencia al señalar que la hepatitis se mantiene como la única gran enfermedad transmisible cuya mortalidad global continúa en aumento, contrastando de manera negativa con las reducciones sostenidas que registran padecimientos como el sida o la tuberculosis.
Con motivo de la conmemoración del Día Mundial contra la Hepatitis, la agencia sanitaria reportó que el virus causó 1,3 millones de fallecimientos en 2024, evidenciando los retos críticos que enfrenta la salud pública internacional en este ámbito.
Durante una rueda de prensa, la responsable de la OMS para la lucha contra la enfermedad, Olufunmilayo Lesi, expresó un mensaje que combina urgencia y esperanza en representación de los 287 millones de personas que conviven con este diagnóstico en todo el mundo.
Desafíos en la meta de reducción
La especialista advirtió que, si bien la última década ha estado marcada por importantes avances científicos y sanitarios, el ritmo de implementación actual resulta insuficiente para cumplir con el objetivo de reducir en un 65 % las muertes relacionadas con la hepatitis para el año 2030, una de las metas centrales de la Agenda de Desarrollo Sostenible.
Diagnóstico tardío y brecha en los tratamientos
Uno de los principales factores que impulsan la alta mortalidad radica en el profundo desconocimiento de los portadores sobre su estado clínico. Según los datos revelados por la OMS:
Menos de una cuarta parte de los pacientes que requieren tratamiento tienen conocimiento de que están infectados.
Únicamente un 4,3 % de las personas diagnosticadas con hepatitis B reciben la terapia necesaria.
Solo el 20 % de quienes padecen hepatitis C han logrado acceder a una terapia con potencial curativo.
Asimismo, la organización señaló deficiencias críticas en la prevención temprana, detallando que la dosis de la vacuna contra la hepatitis al nacer —altamente recomendada por los protocolos internacionales— apenas alcanza una cobertura del 17 % en determinadas regiones del mundo, evidenciando la necesidad imperiosa de fortalecer las campañas globales de inmunización y acceso médico.