La FIFA anunció la creación de una empresa valorada en 20.000 millones de dólares con inversores privados como Thrive Eternal, vinculada a la familia Kushner, lo que generó un rechazo frontal del organismo europeo.
ZURICH / NUEVA YORK. – Un nuevo cisma sacude los cimientos del fútbol internacional. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, anunció este martes un ambicioso y polémico plan para crear una filial comercial denominada FIFA Forward Enterprise (FFE), valuada inicialmente en 20.000 millones de dólares, con el objetivo de gestionar de manera privada competiciones globales como la Copa del Mundo y el Mundial de Clubes.
La respuesta de la UEFA no se hizo esperar. A través de un comunicado oficial, el ente rector del fútbol europeo calificó la iniciativa como una línea roja que jamás debió cruzarse:
«La FIFA no tiene derecho a venderlo. Ninguno de nosotros es dueño del fútbol. La esencia y la gobernanza del fútbol no son activos para comerciar, especialmente con cero transparencia sobre quién obtiene ganancias financieras», advirtió la organización que agrupa a 55 federaciones nacionales.
Inversores privados y lazos políticos
De acuerdo con los reportes de medios especializados como The Times y Financial Times, la FIFA está trabajando en conjunto con la entidad financiera J.P. Morgan. Entre los inversores previstos para adquirir participaciones minoritarias sin control destaca Thrive Eternal, fondo lanzado por Joshua Kushner, cuyo hermano Jared Kushner es yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Los estrechos vínculos personales y políticos entre Trump e Infantino —consolidados durante la reciente Copa del Mundo masculina disputada en Norteamérica— han avivado las preocupaciones institucionales sobre la transparencia y la privatización de los activos del deporte rey.
La estrategia financiera de la FIFA y la oferta a los miembros
Para contrarrestar las críticas, Infantino defendió la propuesta señalando que se trata de un proceso de «democratización del fútbol». Según el comunicado de la FIFA, el proyecto contempla recaudar hasta 4.200 millones de dólares este mismo año mediante la selección de socios a largo plazo.
A cambio, el organismo prometió elevar sustancialmente los fondos destinados a sus 211 asociaciones miembro bajo el programa FIFA Fast-Forward:
Los pagos únicos pasarían de los 8 millones actuales a 20 millones de dólares, con proyecciones de escalar a 22 y 24 millones en ciclos sucesivos.
La FIFA mantendría, según el documento, el control exclusivo sobre la gobernanza deportiva, el calendario de partidos y las decisiones reglamentarias.
El plan fue detallado inicialmente por Infantino ante los miembros reunidos en Manhattan el pasado 18 de julio, justo antes de la final mundialista.
Antecedentes de confrontación y futuro de Infantino
Este movimiento recuerda al fallido intento de 2018, cuando Infantino propuso un acuerdo secreto por 25.000 millones de dólares con el conglomerado japonés SoftBank para crear nuevas competiciones globales, un proyecto que también colapsó ante la feroz resistencia de la UEFA.
Pese a la controversia y a los cuestionamientos sobre los estándares de integridad planteados por organismos como el Consejo de Europa y la federación de Noruega, el éxito financiero del Mundial 2026 —que reportó ingresos récord cercanos a los 12.000 millones de dólares— deja el camino despejado para que Infantino sea reelegido sin oposición el próximo año para un cuarto y último mandato hasta 2031.
Hasta el momento, no se ha establecido un calendario oficial para el debate definitivo del proyecto, cuya aprobación final recaerá sobre las 211 federaciones miembro de la FIFA.