El movimiento telúrico, que alcanzó el nivel máximo en la escala japonesa Shindo en la isla de Kyushu, dejó al menos 50 hospitalizados, viviendas derrumbadas y decenas de miles de hogares sin energía eléctrica.
TOKIO. – Un potente terremoto de magnitud 7,1 sacudió este martes el suroeste de Japón, dejando un saldo preliminar de al menos 50 personas heridas trasladadas a centros de salud, 12 edificios colapsados —con reportes de personas atrapadas en algunos de ellos— y decenas de miles de hogares afectados por cortes en el suministro eléctrico.
El sismo se registró a las 16:27 hora local (07:27 GMT) con epicentro en la isla de Kyushu, alcanzando el nivel máximo de 7 en la escala de intensidad sísmica japonesa (Shindo), según detalló la Agencia Meteorológica de Japón (JMA).
Daños y respuesta institucional
Durante una intervención oficial, la primera ministra, Sanae Takaichi, confirmó las afectaciones y advirtió sobre la magnitud de los daños:
«En algunas zonas se están produciendo cortes de electricidad e incendios, además carreteras y puentes han resultado dañados y se han derrumbado edificios», indicó la mandataria, tras señalar que se evaluaba la situación de múltiples heridos en las prefecturas afectadas.
Por su parte, la cadena pública NHK informó sobre el derrumbe de al menos 12 viviendas, precisando que equipos de rescate desplegados en las zonas críticas prestaban auxilio a personas atrapadas bajo los escombros. En materia de servicios públicos, el operador Kyushu Electric Power reportó que unos 45,060 hogares e instalaciones quedaron sin servicio eléctrico en la prefectura de Kumamoto.
Tras el impacto inicial, la JMA emitió de forma preventiva una alerta de tsunami con expectativas de olas de hasta un metro de altura en las costas cercanas, la cual fue levantada minutos más tarde al constatarse la ausencia de alteraciones marinas significativas.
Seguridad nuclear y sismicidad histórica
En el ámbito de la infraestructura crítica, la Autoridad Japonesa de Regulación Nuclear informó de inmediato que no se detectaron anomalías ni riesgos operacionales en las centrales nucleares situadas en la región afectada.
La memoria sísmica sigue muy presente en la región de Kumamoto, un territorio que ya sufrió en 2016 dos devastadores terremotos de magnitudes 6,5 y 7,3 que cobraron la vida de 273 personas y dejaron miles de heridos.
Japón, situado en la convergencia de cuatro placas tectónicas dentro del «anillo de fuego» del Pacífico, registra cientos de sismos anualmente. El país continúa marcado por la tragedia del terremoto submarino de magnitud 9,0 en 2011, que provocó un tsunami catastrófico con más de 18,500 víctimas fatales o desaparecidas y el accidente en la central de Fukushima, así como por antecedentes recientes como el sismo de magnitud 7,7 ocurrido el pasado 20 de abril en el norte del archipiélago.