El balance de víctimas por el violento alud y desbordamiento fluvial entre Nepal y China supera los 900 muertos y 4.700 desaparecidos, mientras los equipos de rescate multiplican esfuerzos contrarreloj.
KATMANDÚ. – A medida que avanzan las labores de búsqueda en la remota región del Himalaya, el balance de víctimas a causa de la catástrofe natural registrada el pasado miércoles entre Nepal y China se elevó drásticamente este lunes, superando los 900 fallecidos y cerca de 4.700 desaparecidos.
“Nuestro país se enfrenta a un desastre natural de una magnitud inimaginable y desgarradora, pero avanzamos con determinación para proteger la vida de los ciudadanos”, declaró el primer ministro nepalí, Balendra Shah, al tiempo que advirtió sobre la inequidad de que naciones con bajas emisiones sufran los impactos más severos del cambio climático debido al derretimiento acelerado de los glaciares.
Labores de rescate bajo alto riesgo
En condiciones extremadamente peligrosas y bajo la amenaza constante de nuevas crecidas, rescatistas locales e internacionales —asistidos por especialistas de India, China y Corea del Sur— trabajan de manera ininterrumpida.
Operativos en túneles: Los equipos del ejército nepalí emplean maquinaria pesada y explosivos para evacuar agua, lodo y escombros en los túneles de centrales hidroeléctricas, donde se teme que un centenar de obreros permanezca atrapado.
Historias de supervivencia: Entre la tragedia, las autoridades destacaron el rescate milagroso de una niña de 6 años encontrada semienterrada bajo los escombros, quien actualmente se recupera fuera de peligro en un centro médico.
Impacto comparado: Testigos como Shibu Giri, empleado de la central hidroeléctrica Upper Trishuli, describieron el fenómeno natural —atribuido por científicos al colapso de un enorme glaciar— con la fuerza destructiva de un tsunami repentino.
Cifras oficiales y crisis sanitaria
Los reportes preliminares indican la recuperación de 919 cuerpos en total (903 en territorio nepalí y 16 en la vertiente tibetana del Tíbet, específicamente en el puesto fronterizo de Gyirong). Sin embargo, los equipos de emergencia continúan sin rastro de 4.247 personas en Nepal y 546 en China, cifra que incluye a turistas, peregrinos y trabajadores extranjeros.
Ante la saturación de las morgues y el avanzado estado de descomposición de los cuerpos recuperados a más de 100 kilómetros del epicentro en la localidad de Bharatpur, las autoridades comenzaron a realizar inhumaciones provisionales —previo registro de muestras de ADN— para evitar riesgos sanitarios, permitiendo que las familias puedan realizar exhumaciones posteriores conforme a sus tradiciones.
El gobierno nepalí estimó preliminarmente que los daños materiales ascienden a miles de millones de dólares, mientras agencias internacionales como la Unicef calificaron la situación como un “desastre en curso”.