Durante una conferencia magistral en la UNPHU, el expresidente de Asonahores destacó que el sector aportó más de US$21,000 millones al PIB en 2025, pero advirtió que el futuro de la industria exige superar desafíos estructurales y garantizar un impacto equitativo en las comunidades.
SANTO DOMINGO. – La República Dominicana debe enfocar sus esfuerzos en elevar la calidad de su capital humano, acelerar la transformación digital, optimizar la movilidad interna y consolidar un modelo plenamente sostenible si aspira a mantener su liderazgo indiscutible en la industria turística regional.
Así lo afirmó el abogado y especialista en el sector, Enrique de Marchena, al dictar la conferencia titulada «Evolución de la industria turística de la República Dominicana: hoy, antes y después» en las instalaciones de la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU). La actividad académica fue organizada conjuntamente por la Escuela de Derecho y la Escuela de Negocios de la alta casa de estudios.
Impacto económico y pilares del éxito
Durante su ponencia, el expresidente de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) subrayó que el turismo ha trascendido su rol tradicional para convertirse en un ecosistema transversal que dinamiza prácticamente toda la economía nacional.
Citando proyecciones y datos del World Travel & Tourism Council (WTTC), De Marchena recordó que durante el pasado año 2025 el sector turístico aportó más de US$21,000 millones al Producto Interno Bruto (PIB), representando el 16.6% de la economía dominicana y superando los 882,000 empleos generados de manera directa e indirecta.
El experto atribuyó este desempeño histórico a la sólida sinergia entre el sector público y privado, la estabilidad institucional del país, la ampliación de la conectividad aérea y la llegada de importantes franquicias hoteleras internacionales, factores que han posicionado a la nación caribeña como el segundo destino turístico de toda América Latina.
Desafíos estructurales para la nueva era
A pesar de los logros alcanzados, De Marchena advirtió que la consolidación a largo plazo del modelo dominicano está condicionada a superar una serie de retos estructurales urgentes:
Capital humano: Elevar la formación técnica y profesional del personal que labora en la industria.
Innovación tecnológica: Incorporar de manera transversal herramientas de inteligencia artificial y digitalización en los procesos operativos.
Infraestructura y movilidad: Mejorar el transporte terrestre y la interconectividad entre los distintos polos turísticos del país.
Regulación de rentas cortas: Establecer normativas claras para las plataformas de alojamiento digital, garantizando una competencia justa, seguridad y estándares de calidad homogéneos.
Sostenibilidad ambiental: Proteger los recursos naturales que sirven de base a la oferta turística frente al cambio climático y la presión urbana.
El especialista concluyó señalando que el verdadero éxito de la actividad no debe medirse únicamente mediante estadísticas de llegada de visitantes o récords de ingresos, sino a través de su capacidad real para distribuir bienestar en las comunidades locales.
«El turismo dominicano es, antes que cualquier cifra, una historia de gentes», puntualizó ante estudiantes, docentes y profesionales del sector presentes en el auditorio.