La vicecanciller cubana, Josefina Vidal, calificó la medida de "injustificada" y aseguró que responde a presiones de Washington, mientras que el Gobierno dominicano sustentó su decisión en las normativas de la Convención de Viena.
LA HABANA / SANTO DOMINGO. – El Gobierno de Cuba subió este miércoles el tono diplomático al acusar formalmente a las autoridades de la República Dominicana de "plegarse a las presiones" de Estados Unidos, tras el retorno a La Habana de los diez diplomáticos cubanos que fueron expulsados desde Santo Domingo.
Durante un acto oficial celebrado en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores en La Habana y reportado por la agencia estatal Prensa Latina, la viceministra de Exteriores, Josefina Vidal, sostuvo que la administración dominicana no ha presentado argumentos legítimos que respalden la decisión.
«Las autoridades dominicanas no han sido capaces de presentar una sola razón que justifique tal decisión, porque no existe. Se ha puesto en evidencia, por tanto, que no han hecho más que plegarse a las presiones del gobierno estadounidense», aseveró la funcionaria.
Vidal defendió el desempeño del personal diplomático expulsado —entre ellos el vicecónsul Odin Ysla Hernández, quien calificó la medida de "injustificada"— al argumentar que siempre obraron en estricto cumplimiento de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y las leyes del país receptor. Asimismo, catalogó la acción dentro de una supuesta campaña de Washington para aislar a la isla y fracturar sus lazos con los pueblos de América Latina y el Caribe.
La postura oficial de República Dominicana
Por su parte, el Gobierno dominicano respondió previamente a través de un comunicado oficial emitido por la Cancillería. En el texto, el Estado dominicano defendió la medida señalando que esta se inscribe estrictamente dentro de las facultades soberanas de derecho internacional y las disposiciones de la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas.
Asimismo, la Cancillería indicó que mantendrá un manejo prudente del caso mediante los canales diplomáticos formales para salvaguardar el equilibrio en las relaciones bilaterales, las cuales se restablecieron formalmente en abril de 1996 bajo la administración del entonces presidente Leonel Fernández, tras décadas de distanciamiento tras la era de Rafael Leónidas Trujillo.