El estancamiento de los ingresos, el incremento desmedido en las tarifas de servicios y la disparada del costo de vida bajo la administración de Javier Milei han llevado a que casi 5,8 millones de argentinos caigan en situación de mora.
BUENOS AIRES. – Acorralada por una deuda contraída hace un año que le resulta imposible honrar, Andrea experimenta una mezcla constante de angustia y vergüenza. Como madre soltera de 32 años y exempleada de una papelera que cerró sus puertas, intentó reinventarse vendiendo comida casera. Sin embargo, la adquisición de un horno para impulsar su emprendimiento fracturó sus finanzas: un crédito inicial de un millón de pesos (unos 670 dólares) trepó hasta los cinco millones (unos 3,360 dólares) en cuestión de meses debido a los intereses. Como ella, millones de argentinos enfrentan un escenario de ahogo financiero inédito.
Las estadísticas del Banco Central revelan que la morosidad familiar en el país se triplicó en apenas doce meses, escalando desde el 4.5 % hasta el 12.8 % entre mayo del año pasado y el mismo mes de 2026, lo que representa el nivel más crítico registrado desde la histórica crisis económica del año 2001. En total, cerca de 21 millones de personas —sobre una población total de 46 millones— mantienen algún tipo de compromiso crediticio activo.
El impacto macroeconómico y la postura oficial
El fenómeno de la morosidad afecta a unos 5,8 millones de argentinos considerados en mora formal (con retrasos superiores a los 90 días), de los cuales la mitad ya integra la lista de incobrables. Los mayores niveles de impago se concentran en préstamos personales y tarjetas de crédito, rubros que abarcan más del 70 % de los casos morosos.
Frente a este panorama, el presidente Javier Milei ha restado peso institucional a la problemática, atribuyéndola estrictamente a una transacción entre partes privadas. Durante una entrevista al ser consultado sobre el endeudamiento ciudadano, el mandatario cuestionó: «¿Les pusieron una pistola en la cabeza para hacerlo?».
Por el contrario, economistas y funcionarios del sector bancario apuntan a factores estructurales. El presidente del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Juan Cuattromo, advirtió en declaraciones a la agencia AFP que el incremento de los impagos no responde a decisiones individuales aisladas, sino al deterioro generalizado del poder adquisitivo, la contracción de la actividad y la caída del empleo.
Tasas usurarias y endeudamiento juvenil
La crisis se ha visto exacerbada por el uso masivo de créditos de fácil acceso pero con costos financieros desproporcionados. Desde noviembre de 2024, la curva de mora familiar se multiplicó casi por cinco, impulsada por tasas de interés que han rozado el 1,000 % anual en diversas billeteras digitales no bancarias. Ante esta situación, el dirigente político Gabriel Solano formalizó la semana pasada una denuncia penal contra Marcos Galperín, director ejecutivo de Mercado Libre, por supuesta usura a través de los préstamos otorgados por Mercado Pago.
El impacto social golpea con especial dureza a los sectores más jóvenes y vulnerables:
Jóvenes y adolescentes: Estadísticas del Banco Provincia indican que casi 4 de cada 10 jóvenes de entre 18 y 21 años no logran pagar sus créditos. De ese subgrupo, el 90 % contrajo deudas antes de conseguir su primer empleo formal. El fenómeno incluye a plataformas virtuales que ofrecen créditos rápidos a menores desde los 13 años.
Trabajadores informales y de reparto: Repartidores de aplicaciones como Pedidos Ya y Gurpi denunciaron esquemas de «esclavitud financiera», donde las propias plataformas ofrecen préstamos con tasas que comienzan en el 260 % anual y cuyos cobros son descontados de las ganancias semanales, bajo la amenaza de bloqueo de cuenta en caso de impago.
Mientras la banca pública y privada ha comenzado a ensayar líneas de rescate con tasas reducidas atadas a la inflación —aunque con exigentes requisitos de acceso—, millones de hogares continúan malabareando sus ingresos cotidianos tan solo para subsistir.