xEl actor cubano arremetió contra la cadena en un video difundido en sus redes sociales, señalando que las restricciones no solo le impiden participar en sus producciones, sino que también bloquean oportunidades con otras televisoras y productoras en México y Estados Unidos.
MIAMI. – El reconocido actor cubano Mario Cimarro generó gran revuelo en la industria del entretenimiento tras denunciar públicamente que lleva cinco años vetado por una importante cadena televisiva, una situación que, según afirma, ha frenado de manera sistemática su continuidad en la pantalla chica y ha limitado las gestiones de sus representantes en mercados internacionales.
A través de un video compartido en sus plataformas digitales, el protagonista de exitosas producciones globales aseguró que los bloqueos comenzaron tras finalizar su participación en la segunda temporada de Pasión de Gavilanes (PDG2).
«Ya van a ser cinco años que terminamos esa aberración de PDG2 y Telemundo a mí no me deja trabajar en ninguna parte. Yo estoy vetado por ellos (...) tampoco dejan a los managers y representantes que me consiguen trabajos en otros lugares como Televisa, en Plaseca o en cualquier otra producción mexicana. No me dejan», expresó con visible molestia.
El conflicto con una serie de médicos en Miami
El detonante que llevó al actor a romper el silencio provino de una reciente experiencia durante un proceso de casting en territorio estadounidense. Cimarro detalló que audicionó para una nueva serie de temática médica que se desarrollará en Miami, a pesar de que, por su trayectoria de tres décadas en la televisión, los actores con su estatus suelen negociar directamente con los ejecutivos sin someterse a rigurosas pruebas de selección.
Según relató, la producción le exigió un acento específico de la zona de Polanco con un margen de tiempo inferior a 24 horas:
«Yo te hago el acento de donde sea, pero dame tiempo. La historia se desarrolla en Miami. En Miami el 99,99 % de la gente que vive son cubanos», cuestionó el actor, lamentando que ni siquiera se considerara adaptar el personaje a sus raíces cubanas aprovechando la demografía de la ciudad.
A pesar de haber enviado una prueba con acento neutro dentro del plazo solicitado y de haber actuado de «buena fe», el papel le fue negado bajo el argumento de no cumplir con los requerimientos de acento exigidos por la producción.
Crítica a la falta de diversidad en la televisión actual
Ante este escenario, Cimarro hizo un llamado a la industria para modernizar sus criterios de casting y reflejar la verdadera multiculturalidad del siglo XXI. El intérprete recordó producciones emblemáticas del pasado como Gata Salvaje, la cual calificó como un reflejo genuino y orgánico de la comunidad hispana:
«Gata Salvaje, sin quererlo, era un verdadero ejemplo de diversidad. Todas las nacionalidades hispanas estaban ahí, representadas con sus acentos y sus modismos», concluyó, instando a las cadenas a abrir espacios que se ajusten a la realidad demográfica de Estados Unidos, un país conformado por inmigrantes.