La orden de salida para nueve representantes de la misión cubana en Santo Domingo marca el punto más álgido en el distanciamiento político entre ambas naciones, un proceso matizado por giros multilaterales, declaraciones presidenciales y la influencia del contexto geopolítico estadounidense.
SANTO DOMINGO. – La decisión del Gobierno dominicano de otorgar un ultimátum de siete días —con vencimiento este domingo 16 de agosto— a nueve miembros de la misión diplomática de Cuba y sus familias para abandonar el país ha puesto de relieve el profundo enfriamiento en las relaciones bilaterales. Aunque el Ministerio de Relaciones Exteriores (Mirex) ha evitado ofrecer detalles adicionales para preservar los canales diplomáticos, este episodio no surge de la nada, sino que corona una secuencia de desencuentros y cambios de postura política observados durante los últimos años.
Antecedentes del distanciamiento
El giro en la diplomacia dominicana hacia La Habana comenzó a hacerse evidente de manera sostenida a través de varios hitos clave:
Exclusión en la Cumbre de las Américas: El 30 de septiembre de 2025, el Gobierno dominicano anunció que el régimen cubano, junto con Nicaragua y Venezuela, no sería invitado a la X Cumbre de las Américas prevista para realizarse en el país, argumentando la necesidad de priorizar el éxito multilateral del evento frente al contexto de polarización.
La postura de Luis Abinader: El pasado 5 de mayo, el presidente de la República calificó abiertamente al modelo gubernamental cubano durante una entrevista con el medio Infobae, al señalar de forma categórica que Cuba «obviamente no es un Estado democrático» y que requiere un proceso de cambio.
Giro en la ONU: Dos meses después de dichas declaraciones, la representación dominicana en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) optó por la abstención durante una votación sobre una moción presentada por Cuba en contra del embargo económico estadounidense, apartándose de posturas previas de mayor neutralidad o respaldo regional.
El contraste con el inicio de gestión
Este escenario contrasta fuertemente con los primeros cinco años de la administración de Luis Abinader, periodo en el cual se registraron dinámicas de cooperación bilateral. Cabe recordar que en 2022 el mandatario firmó el decreto 569-22 para designar una cónsul general en la isla, y el canciller Roberto Álvarez sostuvo encuentros oficiales en La Habana con el presidente Miguel Díaz Canel para estrechar lazos de colaboración.
Sin embargo, analistas apuntan a que el endurecimiento de las políticas regionales hacia el régimen cubano —alineadas con el tablero geopolítico tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca y las restricciones al suministro energético de aliados de La Habana— ha repercutido directamente en el Cono Sur y el Caribe.
Aislamiento regional de La Habana
La medida adoptada por la República Dominicana se suma a una racha de recortes y rupturas diplomáticas sufridas por el cuerpo diplomático cubano en América Latina desde finales de 2025. Países como Perú, Ecuador y Costa Rica han aplicado restricciones o expulsiones de personal diplomático, a lo que se añade la postura de la nueva administración en Colombia sobre la ruptura de nexos.
¿Qué pasará ahora?
Hasta el momento, ni el presidente Abinader ni el canciller Roberto Álvarez han emitido declaraciones adicionales sobre el trasfondo de la expulsión, reiterando que la Cancillería mantendrá la discreción necesaria para cuidar la estabilidad de los vínculos bilaterales. Con el plazo cumpliéndose este fin de semana, la incertidumbre persiste sobre el futuro inmediato de las representaciones consulares y el nivel de interlocución que mantendrán ambos Estados caribeños.