El presidente estadounidense reveló la existencia de negociaciones de paz a través de la Guardia Revolucionaria Islámica, coincidiendo con la expiración del plazo de 60 días establecido en el memorando de junio.
WASHINGTON. – El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este lunes que su administración mantiene activo un canal de comunicación extraoficial con Irán para entablar conversaciones de paz. Las declaraciones se producen justo el día en que expira el plazo de 60 días contemplado en el memorando de paz suscrito entre Washington y Teherán el pasado 17 de junio.
En una entrevista telefónica concedida a la cadena Fox News, Trump confirmó que los contactos se están llevando a cabo de manera directa con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, al margen de los canales diplomáticos habituales con los funcionarios y mediadores del Gobierno iraní. Durante su intervención, el mandatario sostuvo que los líderes iraníes «se están muriendo» bajo la presión actual.
«Son buenos jugadores de póquer, pero se están muriendo... deberían izar la bandera blanca de la rendición», expresó el jefe de la Casa Blanca.
Sin prisa por el conflicto y presión electoral
Consultado sobre la duración de los enfrentamientos armados —que se extienden desde el pasado 28 de febrero—, Trump indicó que no cuenta con «un calendario establecido» para alcanzar un acuerdo definitivo ni tiene «prisa» en cerrar el conflicto.
No obstante, las declaraciones contrastan con la creciente preocupación manifestada al interior del Partido Republikano, donde diversos sectores analizan el desgaste que casi seis meses de conflicto bélico podrían acarrear de cara a las elecciones de mitad de mandato (midterms) previstas para el próximo mes de noviembre. Al respecto, Trump desestimó dichos cálculos políticos al asegurar que los comicios «no influyen en su forma de pensar».
El factor nuclear y fin del alto el fuego
Horas antes de su entrevista con Fox News, el mandatario estadounidense utilizó su plataforma Truth Social para fijar la postura inquebrantable de su administración respecto al programa atómico persa:
«El objetivo número uno es, y siempre será, que Irán no pueda tener, de ninguna manera ni bajo ningún concepto, un arma nuclear», reiteró enfáticamente.
Este cruce de declaraciones coincide técnicamente con la culminación de la tregua de 60 días estipulada en el acuerdo de junio, la cual pretendía servir de marco para negociar el levantamiento de sanciones económicas a Teherán, la supervisión de su programa nuclear y la estabilización de crisis regionales en Líbano y Gaza. Con el vencimiento del plazo, la incertidabilidad geopolítica en Oriente Medio entra en una nueva y crítica fase.