Las reservas de agua en las presas dominicanas apenas alcanzan para tres meses debido a una severa sequía agravada por el fenómeno El Niño, que se extenderá hasta febrero.
SANTO DOMINGO. – La prolongada sequía que afecta al territorio nacional desde hace cuatro meses ha encendido las alarmas de las autoridades del sector agua, quienes advierten que las reservas actuales en los embalses del país solo garantizan el suministro por un periodo de tres meses más.
La situación se ve agravada por la incidencia del fenómeno de El Niño, catalogado por especialistas internacionales y por el Instituto Dominicano de Meteorología (Indomet) como el ciclo más severo de los últimos cien años, impulsado por el incremento de las temperaturas oceánicas y el cambio climático.
Impacto en los embalses y medidas del Indhri
El Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (Indhri) confirmó la activación de planes de emergencia para hacer frente al déficit hídrico. Las zonas bajo sistemas regulados por presas operan con inventarios sumamente limitados, lo que obliga a implementar una estricta racionalización y programas de tandeos para el sector agrícola.
«Tenemos garantía de agua para un periodo de tres meses adicional. O sea, eso es lo que estamos gestionando con los planes de manejo, que incluyen el uso eficiente del agua, racionalización con los agricultores y programas con turnos y tandeos dentro de la presa», explicó Luis Cuevas, encargado de Operaciones del Indhri.
Como parte de las acciones de mitigación, las autoridades redujeron el despacho desde los embalses —pasando de 20 a 17 metros cúbicos en algunos casos— y ejecutan obras complementarias. Olmedo Urbáez, director de la institución, señaló que se trabaja en el revestimiento de canales para minimizar la infiltración y la evaporación del recurso.
Zonas vulnerables y perspectivas críticas
El panorama es especialmente crítico en aquellas regiones no reguladas por embalses, tales como Dajabón, Montecristi, Santiago Rodríguez y la región Este del país, donde la ganadería y la agricultura dependen exclusivamente de las precipitaciones pluviales.
Los pronósticos climáticos indican que El Niño se intensificará entre noviembre y febrero, un intervalo de alto riesgo que coincidirá y solapará sus efectos negativos con la temporada de sequía estacional tradicional de la República Dominicana, manteniendo la presión sobre la producción agropecuaria y el consumo humano.