El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió que cualquier agresión estadounidense recibirá una respuesta más rápida e intensa tras nuevos enfrentamientos en el estrecho de Ormuz.
TEHERÁN. – El principal negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtió este domingo que Teherán responderá de manera mucho más rápida, intensa y severa a las ofensivas militares de Estados Unidos, marcando una escalada verbal en medio del conflicto que sacude a Oriente Medio desde finales de febrero.
Las declaraciones de Qalibaf se producen horas después de que los Guardianes de la Revolución de Irán informaran sobre nuevos ataques contra embarcaciones y objetivos militares estadounidenses en la región, en represalia por los bombardeos perpetrados la víspera contra petroleros iraníes.
«Los estadounidenses deben haber comprendido que la era de las respuestas proporcionales terminó. Cualquier agresión contra los intereses y la seguridad de Irán recibirá una respuesta más rápida, más intensa y más dolorosa», sentenció Qalibaf a través de un discurso difundido por los medios estatales de la República Islámica.
Escalada en el estrecho de Ormuz
Tras más de un mes de relativa contención, las hostilidades se reanudaron el pasado 30 de agosto con bombardeos del ejército estadounidense contra infraestructuras iraníes en el estratégico estrecho de Ormuz. La tensión escaló aún más este fin de semana, luego de que el Mando Central de EE. UU. (Centcom) atacara tres buques petroleros en las inmediaciones de la isla de Jark, el estrecho de Ormuz y el golfo de Omán.
En respuesta a estas acciones, los Guardianes de la Revolución anunciaron este domingo que neutralizaron y atacaron una embarcación militar estadounidense no tripulada (teledirigida) que intentaba ingresar a la zona protegida del estrecho, además de reportar impactos contra otras tres naves estadounidenses y mantener el bloqueo a buques que realicen cruces no autorizados por la ruta energética.
Por su parte, la televisión estatal iraní confirmó que los bombardeos estadounidenses ejecutados hasta el momento no han dejado víctimas humanas, gracias a la previa evacuación de las tripulaciones en las instalaciones afectadas. Sin embargo, el estancamiento diplomático persiste desde el estallido de la conflagración el 28 de febrero de 2026, augurando un panorama de alta volatilidad en una de las rutas de tránsito de hidrocarburos más transitadas del planeta.