El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, pronosticó una nueva era de cooperación bilateral con Colombia en su visita a Barranquilla, destacando la lucha antidrogas y la recuperación tras el terremoto.
BARRANQUILLA, COLOMBIA. – El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, auguró este martes el inicio de una «época dorada» en las relaciones bilaterales con Colombia, calificándola como una «nueva etapa de cooperación que no tiene precedente» en la historia reciente de ambos países.
Rubio ofreció estas declaraciones en la ciudad de Barranquilla, durante su primera visita oficial al país suramericano y a pocas semanas de la investidura del nuevo gobierno colombiano, marcando un giro diplomático tras el distanciamiento registrado durante la administración de Gustavo Petro, a la que el funcionario estadounidense calificó de «desastre».
Seguridad, narcotráfico y cooperación económica
En el eje central de sus declaraciones ante los medios, Rubio enfatizó el compromiso inquebrantable de Washington para respaldar a las instituciones colombianas en el desmantelamiento de los carteles de la droga y las redes de grupos armados ilegales, señalando que se trata de organizaciones criminales transnacionales que amenazan la seguridad de ambas naciones.
Asimismo, el jefe de la diplomacia estadounidense puso sobre la mesa el potencial de expansión comercial:
«Las oportunidades a nivel económico son increíbles», aseguró Rubio, definiendo a Colombia como un «socio de muchos años» con el que se busca restaurar los canales naturales de entendimiento estratégico, energía y libre mercado.
Solidaridad y asistencia tras el terremoto
Durante el encuentro, el secretario de Estado también reiteró el apoyo humanitario y técnico por parte de los Estados Unidos para acelerar la recuperación de las zonas afectadas por el terremoto de magnitud 7,4 que sacudió gran parte del territorio colombiano el pasado 10 de agosto, un fenómeno trágico que dejó un saldo preliminar de al menos 331 personas fallecidas y daños materiales estimados en unos 9,500 millones de dólares.
La visita oficial simboliza el restablecimiento de una sólida sintonía geopolítica entre Washington y Bogotá, alineando agendas en materias de seguridad hemisférica, comercio bilateral y asistencia ante catástrofes naturales.