La presidenta Claudia Sheinbaum respondió firmemente a las recientes provocaciones de Donald Trump tras la publicación de un mapa que cubre a México con la bandera de EE. UU.
CIUDAD DE MÉXICO. – En el marco de las celebraciones por el mes patrio, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, respondió con firmeza este lunes a las recientes provocaciones del mandatario estadounidense, Donald Trump, al recalcar que la nación mexicana «no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero».
La reacción de la jefa de Estado se produce horas después de que Trump compartiera en su cuenta de Truth Social una controvertida imagen en la que el territorio mexicano, Canadá, Groenlandia, Islandia y diversas islas del Caribe aparecen cubiertos con las franjas y estrellas de la bandera de los Estados Unidos.
«En el mes de la patria, reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero», escribió Sheinbaum a través de su cuenta oficial en la red social X, enfatizando que el país se mantiene firme como una nación libre, independiente y soberana.
Escalada de provocaciones y cambios unilaterales de nombres
La publicación del mapa —difundida también por la Casa Blanca— se suma a una serie de acciones y declaraciones de la administración estadounidense en las últimas semanas. Entre ellas destacan la firma de una orden ejecutiva para rebautizar el lago Ontario como «Lago América», la insistencia en denominar unilateralmente al Golfo de México como «Golfo de América» y la reciente sugerencia de renombrar el estado norteamericano de Nuevo México bajo la denominación de «Nueva América», tachando la palabra original en una fotografía difundida oficialmente.
A estas tensiones se suman descalificaciones emitidas por Trump la semana pasada, en las que minimizó los aportes de la economía mexicana a la relación bilateral, aunque matizó que mantendría los vínculos comerciales con la administración de Sheinbaum.
Analistas internacionales recuerdan que este tipo de provocaciones simbólicas y geográficas han sido recurrentes en la agenda de la actual administración estadounidense, la cual también ha propuesto renombrar pasos estratégicos globales como el estrecho de Ormuz, encontrando en el gobierno mexicano una respuesta institucional basada en la defensa estricta de la soberanía nacional.